süre  6 saat 9 dakika

Koordinat sayısı 983

Uploaded 22 Şubat 2017 Çarşamba

Recorded Şubat 2017

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2.303 m
2.063 m
0
1,2
2,3
4,61 km

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yer  Santo Domingo Ocotitlán, Morelos (Mexico)

Miradores de Acaclemanca.
Llegamos en automóvil particular al pueblo de Santo Domingo Ocotitlán, estacionando el carro a un costado de la Escuela de nivel preescolar "Manual Cervantes Imaz", donde nos apeamos para arreglar el equipo, quedando listos para iniciar la caminata a las 10:37 de la mañana.
Rodeando el atrio de la iglesia Santo Domingo de Guzmán, tomamos la calle de Constitución con dirección al oriente, hacia una cañada que se visualiza hacia el fondo de la calle, la cual posteriormente abordamos.
Pocos metros adelante, la calle pavimentada da paso a un empedrado rústico, construido básicamente por cantos rodados, tomados de los terrenos adjuntos al camino, con el propósito de evitar la formación excesiva de fango durante la estación de lluvias, facilitando la circulación de vehículos, personas y animales de carga.
Nos percatamos que las tirolesas, llamadas como Ocotirolesas por los habitantes del pueblo, actualmente no se encuentran en funcionamiento, y aunque no preguntamos a los residentes locales, suponemos que ésta actividad no tuvo suficiente público como para hacer de ello un negocio sustentable.
Éstas tirolesas se encontraban ancladas en las laderas Suroeste del cerro Acaclamanca y pasaban cerca y por arriba de lo que actualmente es un campo de futbol.
A medida que avanzamos por la calle Constitución, ésta se va estrechando poco a poco y las viviendas lindantes a la calle se ven cada vez más pobres; llegamos incluso a ver algunas chozas, construidas con materiales propios del entorno, como piedras, varas y troncos, con techo de láminas reutilizadas.
Una vez que salimos del poblado, la calle se transforma en un camino de mulas, que transita a través de huertos de árboles frutales, como manzanos, duraznos y granados, algunos de los cuales encontramos en floración.
Por otra parte, la vegetación nativa en ésta zona, está caracterizada como la de mayor riqueza o diversidad de especies dentro del Corredor Biológico del Chichinuatzin (Pulido-Esparza 2009). Encontramos diversos tipos de vegetación en el trayecto, considerando que la parte inicial del recorrido, al encontrarse en la inmediatez de los asentamientos humanos, la flora nativa original ha sido profundamente alterada con la introducción de numerosas especies de interés agrícola, que van desde los cultivos de gramíneas y hortalizas, hasta árboles frutales y plantas ornamentales; lo cual dificulta la identificación precisa del tipo de vegetación, pero al parecer, existe un ecotono entre tropical caducifolio y en mesófilo de montaña en las partes bajas y próximas al poblado de Santo Domingo, con ejemplares de amate (Ficus insipida), chupandia (Cyrtocarpa procera), Bursera sp., palo blanco (Lysiloma sp.); seguido de una estrecha franja de bosque mesófilo de montaña, para continuar en la parte alta del cerro con bosque mixto de pino-encino (Pinus-Quercus), con algunos ejemplares de Madroño de buen tamaño (Arbutus xalapensis) bosque de pino (Pinus montezunai principalmente con Pinus teocote y Pinus Ayacahuite ocasionales), aunque también se encuentran algunas zonas perturbadas cuyo uso es agrícola o pecuario.
La parte inicial del camino, por el fondo de la cañada, está sombreada por la frondosidad de los árboles que bordean la vereda que suavemente va ascendiendo, lo cual agradecimos porque fue un agradable atenuante para el calor del día. La vereda sigue en una dirección aproximada hacia el Este y poco a poco la pendiente se va haciendo más empinada, hasta llegar a la parte superior de la cañada, en donde ésta se estrecha de tal manera que forma un pasillo limitado por paredes verticales de tefra medianamente consolidada, mezclada con brechas características de la zona.
El la última etapa del camino encañonado, encontramos un notable cambio en la vegetación, de bosque mesófilo de montaña a bosque mixto de Quercus y Pinus – Quercus, con menor densidad arbórea, que se tradujo casi de inmediato en mayor insolación, pero a modo de compensación, numerosos trinos de aves, entre los que destacaban los del Cenzontle (Mimus polyglottos), nos acompañaron por todo el recorrido de la parte elevada del cerro. Al finalizar el camino "encañonado, encontramos una intersección múltiple de veredas: La del extremo izquierdo mirando hacia el oriente, conduce al poblado de Tlalnepantla, encontrando más adelante una desviación hacia el cerro Huitzilac; la vereda central, que desciende, se dirige probablemente hacia al poblado de Amatlán, la de la derecha corre hacia el primer mirador y la de la extrema derecha hacia la cumbre del cerro Acaclemanca.
Es en ésta sección de la montaña, donde prolifera el bosque mixto de Pinus – Quecus, en que encontramos rastros de mamíferos silvestres, tales como Cacomixtle (Bassariscus astutus) y Coyote (Canis latrans), aunque algunas de las excretas encontradas también podrían ser de Coatí, mal llamado tejón (Nasua narica), también nativo de la zona.
Unos cuantos metros más adelante, caminando sobre la vereda derecha, llegamos al primer mirador, desde donde se observa un magnífico paisaje, con hermosas vistas de los cerros: Huitzilac, Mecoatl y con dirección al Sur y un poco más distantes, los Tepemachalos, además de la cumbre del Acaclemanca.
Después de tomar algunas fotografías, nos dirigimos hacia el segundo mirador, situado muy cerca de la cumbre y desde donde es posible observar la porción poniente de la Sierra del Tepozteco, encontrándonos en primer plano con el valle de Santo Domingo Ocotitlán y franqueándolo por el Oeste al cerro Malinaltepetl.
Desde el segundo mirador hacia la cumbre son solamente unas pocas decenas de metros, por lo que algunos de los asistentes nos sorprendimos un poco al percatarnos haber alcanzado la cumbre tan rápido, casi súbitamente.
Al término de los rigurosos abrazos de cumbre, descendimos con trayectoria al Sur para arribar al tercer mirador, que consideramos el más interesante, no solamente por la vista que desde ahí se disfruta, sino porque es el más desafiante de todos los visitados en el recorrido, ya que es necesario realizar una pequeña trepada en roca y saltar un par de grietas profundas, hasta alcanzar una plataforma cubierta con pastizal y algunos pocos árboles de encino que nos brindaron un poco de sombra mientras descansamos y comíamos nuestras respectivas raciones.
Satisfechos con nuestra exigua comida pero relajante descanso, nos incorporamos para iniciar el regreso, no sin antes pasar a visitar al cuarto mirador, para lo cual nos desviamos de la vereda principal tomado un curso aproximado hacia el NNW, remontando por la ladera de la cresta que desciende desde la cumbre, para comenzar a rodear la cima.
Llegando al extremo occidental del cerro, con la cumbre a espaldas nuestras, se abre la espléndida vista del último de los miradores visitados, con el valle de Santo Domingo a nuestros pies. A continuación de tomar las obligadas fotografías, nos dispusimos a tomar el camino de regreso, tomando una vereda con dirección ENE hasta la intersección con la vereda principal que conduce al pueblo de Santo Domingo, concluyendo la excursión a las 18:05, sin novedad.
Mirador 1
Mirador 2
4 mirador
Mirador 5
Intersección. Al terminar la primera subida, la pendiente se suaviza y poco metros adelante se presenta una encrucijada. Hay que tomar el camino de la derecha para llegar al primer mirador.

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