Koordinat sayısı 219

Uploaded 24 Nisan 2019 Çarşamba

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yer  Palomino, Magdalena (Republic of Colombia)

Una aventura por la comunidad indígena de Atigumake - Kogui
La zona de sabana culebra en el sector de Taminaca
Más arriba el páramo de San Pedro en las puertas de los picos nevados

El arhuaco es una cultura más radical y fuerte

Camino al resguardo

Siendo las 03:00 a.m. dejamos la casa en la falda de la sierra para tomar un camino cuesta arriba y dejar el mar. Poco a poco el paisaje caribeño se va perdiendo entre montañas y las frías tierras que custodian el pico más alto de Colombia se ven desde lejos. Es un privilegio estar en esta mística montaña, ver indígenas Kogui y Arhuacos bajar en sus mulas y tejiendo. Es un paisaje paradisiaco.

Es curioso entender que este lugar es apetecido más por extranjeros que por los mismos Colombianos. Quizá, en mayoría, los segundos prefieren el balneario y la congestión de un paseo de olla a los bellos paisajes que están en esta bella tierra.

Gracias al permiso de los indígenas y algunos trámites con antropólogos tocamos tierra dentro del PNN Sierra Nevada de Santa Marta. Por entre riachuelos y quebradas llegamos al río Palomino (mucho más arriba) cuyas aguas nacen de la nieve.

Una caminata de poco más de 17km es la que nos lleva a las entrañas de esta inmensa sierra, al centro del mundo y a una inmersión con las comunidades indígenas que custodian su ascenso.

Atigumake

La caminata del primer día nos ha dejado con poca fuerza; Subidas, bajadas y un agreste sendero para calentar un poco motores. Pero cómo no hay opción, debemos seguir y dejar la comodidad del primer campamento.

Pasamos a la guajira por el valle del río Palomino y luego, cuesta arriba, entre cruces, bifurcaciones y clandestinos senderos seguimos ganando altura. Las montañas que custodian los picos están cada paso más cerca; Más grande, más imponente, más nítido a pesar del invierno.

Caminando por la cresta de una de sus montañas llegamos a Atigumake (Sabana culebra): Una maravillosa comunidad que con orden, dedicación y un buen sistema social nos demuestra un ejemplo claro de la cultura indígena a un nivel diminuto. Una comunidad aislada, independiente y a la vez sólida y respetuosa en su relación con esta mágica sierra.

Regresamos por caminos alternos al campamento base no sin antes tomar un baño nocturno en las frías aguas del Palomino. La aventura continúa…

La cascada de río negro

Uno de los lugares más recónditos e inexplorados del PNN Sierra Nevada de Santa Marta. Lugares a los cuales sólo los mismísimos mamos o sagas de esta tierra tienen acceso.

Al ingresar ofrecemos un culto a la montaña y pedimos permiso para ingresar por sugerencia de nuestro guía arhuaco.

Como si fuera sacado de un cuento de ficción el clima cambia: Pasa de opaco a soleado, de soleado a opaco hasta que finalmente el color azul del cielo nos da su beneplácito para entrar. Mientras escribo estas líneas intento revivir los momentos y sentidos de esta experiencia pero trasciende más allá de mi escueto entendimiento terrenal…La sierra es mágica, es otro mundo…

Esta experiencia derrochadora no la describiré en estas frases. Me la quedo. Perdón a los pocos que me leen pero esta vez hay cosas que atesora el corazón y carecen de explicación lingüística por el hecho de ser una antología de epifanías.

El camino sigue y mis días en la sierra se aproximan a su fin

El regreso a Palomino

La caminata de 10 horas ha comenzado. Nos despedimos de la comunidad indígena que tanto nos guío y abrió las puertas de esta prístina sierra. Equipo en mano, morral de asalto y la muda lista para bajar esta sierra tan bella cómo mística.

El invierno acecha y tenemos el sutil privilegio de contemplar el pico colón y Bolívar en lo que podría ser el último día de verano antes que el agua despoje su caudal sobre la montaña. Aún lejos de la civilización me da nostalgia regresar. Esta montaña me ha enseñado tanto que quizá la pueda considerar mi más grande maestra entre todos los picos y cimas de Colombia.

Aquí, como un errante peregrino, he vivido la verdadera esencia de lo que es caminar y la nueva cara de una Colombia oculta. Una que quizá pocos viajeros conocerán; Es una fortuna haber llegado a este punto.

Las últimas energías nos alcanzan para arribar a Palomino y descansar un poco antes de continuar esta travesía entre la Guajira y Magdalena

1 comment

  • Fotoğraf DXMARIUS

    DXMARIUS 07.Haz.2019

    Son alucinantes los paisajes la pureza del agua y los colores de la naturaleza.

    Tiene razón en cuanto a no describirlo todo porque hay cosas que son indescriptibles, pero el recorrido y la interacción con los hermanos de los pueblos originarios es magnífico.

    Como siempre las mejores rutas y experiencias.

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