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711 m
398 m
0
0,2
0,4
0,79 km

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yer La Cadena, País Vasco (España)

Desde Madrid cogemos la A1 hasta Burgos, desde allí la N-623/N-627 dirección Santander. Pasado Sotopalacios, a unos 10 Km del centro de Burgos, tomamos un desvío a la derecha con dirección Villarcayo por la CL-629. Esta es la carretera que cruza el puerto de las Mazorras. Desde allí y teniendo como referencia seguir dirección Laredo, llegamos a Ramales de la Victoria. A unos 3,5 km pasado Ramales y siguiendo la dirección Laredo, tenemos un cruce a mano derecha que nos mete en el valle de Carranza. A unos 6 ó 7 km está el desvío a la izquierda que nos llevará a Ranero. Está bien indicado debido a que al lado de la Torca del Carlista, se encuentra la Cueva de Pozolagua, que al ser turística tiene la ruta de acceso debidamente señalizada. Una vez en el pueblo de Ranero, tomaremos una pista asfaltada, que nos lleva hasta la cueva de Pozolagua. Allí en el aparcamiento podremos dejar los coches y comenzar la subida a la torca por la senda, marcada con señales blancas y rojas de GR (sendero de Gran Recorrido 123, Vuelta a Vizcaya), que comienza al fondo del aparcamiento, junto al edificio de entrada a la cueva turística. A la izquierda mirando a la entrada de Pozalagua, parte la senda, que dejando la cantera siempre a nuestra derecha (antigua explotación hoy en día convertida en auditorio), sube a la torca.
Nos dirigimos hacia un vallado de alambre de espinos, que atravesamos por una cancela y continuamos el ascenso paralelos a la valla, manteniendo la cantera siempre a nuestra derecha.
Más adelante el camino gira y se dirige hacia el collado de Ranero, alejándonos de la citada valla y dejando la cantera a nuestra espalda, pero antes de alcanzar el collado atravesaremos una segunda cancela. Ya en el collado, conocido como Entrada de Valseca, podemos tomar un descanso y si el día está claro disfrutar de las vistas. Desde allí, giramos a la izquierda (rumbo S-SO) y ascendemos por el lapiaz por la zona más evidente y asequible. Hay algo de senda.
Una vez subido este pequeño repecho se puede observar a nuestra derecha una cresta hacia donde nos deberemos dirigir. Esta es la cresta del pico del Carlista al pie del cual (unos 40m) y en la misma arista está la boca de la torca.

Acceso: Alfonso Gutiérrez Gómez
Espeleominas
Waypoint

Torca del Carlista

Famosa, esta cavidad, entre los amantes del medio subterráneo de todo el mundo, es quizá una de las clásicas españolas que no puede faltar en el currículum de alguien que quiera llamarse espeleólogo. Por otro lado también existe el mito, de que es la cavidad que a más gente le ha hecho abandonar la espeleología, por realizar el soberbio descenso de su gran sala sin estar síquica, física o técnicamente preparado. Empezamos con un P30 en una diaclasa que según vamos descendiéndolo se convierte en un tubo, encontramos un fraccionamiento a los 10 metros y seguidamente un pasamanos en una corta repisa junto a un nuevo pozo de 18m, con un fraccionamiento a -2m y otro a -6m en la pared contraria. EI siguiente pozo es un P10 cuya característica es que en su base tiene una pequeña repisa-nicho. A un par de metros a la izquierda de este nicho encontraremos un spit ideal para hacer un desviador. A partir de Aquí se amplían considerablemente las dimensiones, y por último encontramos un P6, totalmente abierto, que nos deja en una estrecha y alargada repisa desde la que accedemos cómodamente a la cabecera del impresionante P94. Tras asegurarnos a la cadena de la repisa , encontramos el descuelgue justo en frente, que consiste en una cadena inoxidable Fixe a base de químicos con argolla. Desde allí dejamos caer la cuerda de 100 metros que traemos y la oímos silbar según cae. Impresiona. A partir de aquí empieza lo más emocionante, pues al ir descendiendo te das cuenta de las magnitudes de la Gran Sala Jon Arana. Durante los veinte primeros metros del descenso te ves volando por el centro de un impresionante cono que se va ampliando hasta convertirse en una magnífica bóveda. Durante este primer tramo, y debido al peso de la cuerda, es costoso el hacer moverse al descendedor, cosa que va mejorando paulatinamente durante el descenso. Cuando te acercas al suelo y por la la elasticidad de la cuerda, empiezas a chiclear y no encuentras el momento en poner el pie en tierra. Una vez alcanzada la base de la Gran Sala Jon Arana, y después de haber disfrutado de un rapel de casi 100 metros en volado absoluto, nos disponemos a recorrer la cavidad. Empezamos descendiendo entre grandes bloques de piedra rumbo Oeste. Diversas balizas e hitos nos guían a través del caos de bloques hacia las Salas Aranzadi e Iradier. Según vamos descendiendo vemos aparecer grandes columnas tapizadas de bonitas coladas y antes de llegar a la sala M. Iradier, aparecen numerosas formaciones que tapizan el techo de color blanco. Proseguimos nuestro camino hasta encontrar, después de recorrer bastantes metros, un resalte de aproximadamente 7 metros equipado en fijo en una zona bastante concrecionada. Una vez destrepado alcanzamos una sala repleta de formaciones de gran belleza y en donde también encontraremos el famoso Sifón Terminal del Complejo del Carlista, es la sala M. Iradier. De camino al sifón terminal y a mano izquierda aparece un resalte también equipado en fijo que nos conduce, tras haber bajado una rampa delicada, a la gran sala Aranzadi. Quizá el mejor sitio para descansar, beber agua y comer algo es la zona del sifón terminal, por disponer de espacios de suelo liso. Tras descansar un rato, llega el momento de dar la vuelta y empezar la subida. Comprobaremos que lo escuchado sobre lo fácil de perderse en esta cueva no tiene mucha razón de ser, puesto que llevando la topografía y una brújula es muy sencillo orientarse y aún así hay muchas balizas (hitos, reflectantes, etc.) que marcan el camino que atraviesa el caos de bloques que sube por la Gran Sala. No hay una ruta única de subida, sino que siguiendo balizas puedes llegar hasta la cuerda por un camino distinto del que has bajado. No hay que preocuparse si nos damos cuenta de que el camino que llevamos en la subida es distinto, ya que la cuerda se encuentra en el punto más alto de la sala y mientras subamos, sea por donde sea, nos estamos acercando a la cumbre del cono de derrubios, punto en donde caen las cuerdas. Para el ascenso del P94 son necesarios unos 25 minutos por persona, a ritmo normal, dato a tener en cuenta en el caso de ser un grupo numeroso, lo que haría recomendable el instalar una segunda cuerda de 100m. A modo de conclusión podríamos decir que se trata de una cavidad espectacular y que merece grandemente la pena visitarla. Cueva de un nivel técnico medio y con una instalación en buen estado (2009) que no tiene mayor problema. Lo único reseñable es el P94, imponente al bajarlo y exigente al subirlo. • 1 cuerda de 90 metros para los primeros pozos. • 1 cuerda de 100 metros para el P94. (recomendamos 2 cuerdas si sois más de 4 personas) • 3 chapas y 13 mosquetones. • 2 aros de cinta para dos desviadores. RECOMENDACIONES ● Dada la longitud de la primera tirada de cuerda -94 metros-, la ascensión nos llevará, en el mejor de los casos, media hora por espeleólogo, por lo que creemos conveniente la instalación de una segunda cuerda si el grupo pasa de cuatro personas. Además, el poder comentar la jugada con un compañero mientras bajas o subes, es algo que no olvidarás. ● La salida del P94 volado es sencilla desde la repisa, pero tomaremos la precaución de dejar conectada la cuerda proveniente de los pozos superiores con el anclaje del pozo volado, lo que sin duda mejorara la seguridad de la instalación y nos facilitara la salida del volado. ● La torca tiene un aporte de agua estacional a la altura de la repisa-nicho de -50 y resulta muy molesto puesto que el agua cae justo sobre nuestra tirada de cuerda. Este aporte puede convertirse en una auténtica catarata si las lluvias son persistentes, haciendo la visita impracticable. ● Según la época del año podemos encontrarnos niebla al salir, y sería muy sencillo el andar dando vueltas tontas o incluso perdernos, así que hay que fijarse bien del camino durante la aproximación. Además, se encuentra muy cerca una antigua cantera transformada en auditorio al aire libre, con el consiguiente peligro en el caso de andar por ahí perdidos de noche o con niebla. La senda pasa, en un punto, junto al cortado del auditorio, extremar las precauciones si el camino está embarrado o resbaladizo y en caso de ser de noche o haber niebla.

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